Los maestros tenemos que crear personas con curiosidad, creativas. Ilusionadas, y no desmotivadas.
La escuela tiene que ser una fuente de vida de donde la gente salga con ganas de vivir y de comerse el mundo, y con herramientas para ello.
Tiene que desarrollar las aptitudes de los alumnos (los conocimientos contextualizados, las destrezas, las habilidades…), pero también, y sobre todo, transmitir las actitudes para movilizar la curiosidad, la creatividad y la iniciativa.
Hay centros que lo están haciendo, pero son pocos. Es verdad que el número va creciendo, aunque lentamente. Y pienso que es urgente ponerse a ello.
Porque hay niños y niñas para quienes la escuela es la única alternativa para poder aprender y poder generar esta sensación de vida y de curiosidad, y no podemos dejarlos por el camino, sería tremendamente injusto.
Si el alumno no desarrolla las competencias que va a necesitar para abordar con todas las posibilidades su vida, hemos fracasado.
La escuela no puede dar como resultado jóvenes que piensen que no valen para nada, que se sientan inútiles.
Este sería el gran fracaso de la escuela.
La escuela, como institución, tiene que ser una escuela para su vida.
Ilustración de jimmy Liao

excelente contenido
ResponderEliminarmuy lindo mensaje
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